13 abril, 2018

Las mejores bandas sonoras de 2018 (1ª Parte)

Como hemos realizado durante el año pasado, comenzamos aquí nuestro repaso a las mejores bandas sonoras publicadas durante 2018, enfocándonos en el primer trimestre que acaba de terminar. Esta es la música de cine que nos parece más interesante.

The strange ones - Brian McOmber
Wayfind Records  5 / 1/ 2018

Esta película independiente sorprende por ese minimalismo que adopta el director a la hora de mostrarnos las imágenes. Aventura solitaria de dos personajes que parecen huir de algún hecho misterioso, la cinta de Christopher Radcliff y Lauren Wolkstein consiguió finalmente estrenarse el pasado mes de enero ras pasar durante casi un año por diferentes festivales norteamericanos. El trabajo musical de Brian McOmber, compositor especialista en bandas sonoras con cierto aire desasosegante, como las excelentes It comes at night (2017, Milan Records) y Krisha (2016, Lakeshore Records), deambula también por este cierto sentido minimalista de las imágenes, describiendo con un espléndido tema principal, interpretado por una solitaria flauta, envolvernos en ese ambiente enigmático que acompaña a los dos personajes principales. Esa melodía solitaria se transforma en sonidos sintetizados cuando la banda sonora se separa de los protagonistas y se centra más en el entorno que les acompaña, adquiriendo un tono de mayor inquietud si cabe, cercano al cine de terror, que tiene cierto aire al trabajo de Angelo Badalamenti para Twin Peaks (ABC, 1990-1991) y adquiriendo también momentos de experimentación como en "The stand off". A pesar e su corta duración, solo 22 minutos, la banda sonora de The strange ones (Christopher Radcliff, Lauren Wolkstein, 2017), es un excelente trabajo que confirma a Brian McOmber como uno de los compositores más interesantes del momento.

Una mujer fantástica - Matthew Herbert
Milan Records  5 / 1 / 2018

La película chilena de Sebastián Lello ha sido uno de los títulos más destacados del año pasado, desde su presentación en el Festival de Berlín, ganadora del Premio Goya a la Mejor Película Latinoamericana y del Oscar a la Mejor Película de Habla no inglesa. Pero hasta este mes de enero no se ha publicado oficialmente su banda sonora, compuesta por el conocido músico inglés, experimentado en la creación de sonoridades electrónicas tanto como autor autónomo como en bandas sonoras para diversos géneros artísticos. Entre ellos, el cine, con escasas pero interesantes incursiones como la película española Vida y color (Santiago Tabernero, 2005). Para este film chileno, el compositor ha creado una propuesta menos electrónica de lo que suele ser habitual en él, aunque hay algunos elementos propios de su estilo, pero sobre todo destaca en esa apertura orquestal con la que se abre la banda sonora, excelente motivo musical que tiene también cierto aire de misterio, pero sobre todo de esa zozobra vital que iremos viendo cómo acompaña a la protagonista a lo largo de la historia. Es un tema hermoso, que se desarrolla en otras variantes no menos interesantes, como en "Fountain". La flauta, como en la banda sonora anterior, también tiene protagonismo en ésta, aquí como trasunto de la soledad que vive el personaje principal, especialmente en temas como "Hospital" o "Taxi".

Phantom Thread - Jonny Greenwood
Nonesuch Records  12 / 1 / 2018

El guitarrista de Radio Head, envuelto en la música de cine desde hace algunos años, especialmente con sus colaboraciones con el director Paul Thomas Anderson, consiguió su primera nominación al Oscar con este complejo trabajo musical. Aunque, a pesar de ser la banda sonora que posiblemente más mereciera el premio de la Academia de Hollywood, Jonny Greenwood ni siquiera promocionó su nominación ni acudió a la ceremonia. Esta incursión en la música romántica, con influencias de aquella excelsa grabación de Glenn Gould, Bach: The Golden Variations (1956, Columbia Records), se convierte en uno de los más elaborados y perfectos trabajos del compositor, aupado gracias a una historia repleta de contradicciones formales: aunque se trata de una historia de amor, no es una película romántica, ni lo son sus protagonistas. Es más, el propio tema principal "Phantom thread", sobre el que pilota buena parte de la banda sonora, tiene un cierto aire oscuro, que nos presenta una atmósfera casi vampírica, en esa fusión de romanticismo y obsesión que envuelve a toda la película. El piano es uno de los principales protagonistas, y es en esos temas reposados, como "Alma" o la variación "Phantom thread II", en los que encontramos una influencia más clara de Glenn Gould y su album de debut. Son precisamente estas cuatro variaciones del tema principal las que otorgan a la banda sonora de una prestancia sublime, envuelta en otros precisos momentos musicales en los que Greenwood juguetea con las sonoridades de barrocas, como en "Barbara Rose".

Psi - Alexis Maingaud
Alexis Maingaud  12 / 1 / 2018

El director de este documental, Olivier Wright, propone un experimento entre la ficción y la realidad con él como principal protagonista, planteándose la posibilidad de cómo hubiera sido su vida si hubiera tomado cuatro caminos diferentes. Así, rodado durante cuatro años en ciudades como París, Londres, Jerusalén, Helsinki y Los Angeles, gracias a la colaboración de amigos y familiares, este documental nos traslada una mirada casi filosófica en torno a nuestra existencia. Para subrayar esta idea que deambula entre momentos de ficción y entrevistas a expertos en la psicología y la sociología, el compositor Alexis Maingaud, creador sobre todo de bandas sonoras para documentales y cortometrajes, consigue elaborar una partitura minimalista que contiene momentos de auténtica delicia, como ese hermoso "Regrets", en el que se dan la mano el piano y el violín como instrumentos solistas. Se trata en general de una melódica creación con sonoridades etéreas en las que el músico camina por ese complicado trayecto en torno a la psicología humana, aquí patente sobre todo gracias a la utilización de voces corales presentes en los momentos en los que la narración nos propone una lectura más filosófica, como "The ways of the Universe", pero sobre todo en esa épica conclusión, "Free", que sostiene precisamente la principal razón temática del documental: ese libre albedrío teórico que sin embargo no parece posible.  


Innocent Mara - Andreu Jacob
Norge Productions  1 / 2 / 2018

The real screenplay - Andreu Jacob
Norge Productions  18 / 3 / 2018

El compositor español Andreu Jacob, nacido en Barcelona pero residente en Noruega, ha venido desarrollando una amplia carrera musical en el terreno del audiovisual y el diseño. Este año nos ofrece dos interesantes trabajos para cortometrajes, que además ha tenido la fortuna de publicar en plataformas digitales: Innocent Mara (Willy Lukwago, 2018) es una producción sueca sobre una joven que se enfrenta a una dura vida cotidiana marcada por la epilepsia que sufre y por los episodios de bullying que vive en la escuela. Se trata de un drama para el que Andreu Jacob elabora una música elegante, utilizando escasa instrumentación, con el piano como protagonista, pero también dando predominio a la voz solista, con el propio Jacob interpretando la canción "Lys", mientras que utiliza sonoridades más electrónicas en los momentos en los que aparece el bullying o la epilepsia. Andreu Jacob desarrolla también temas de larga duración, como "Agression", en los que experimenta con sonoridades atonales que dan una sensación de desasosiego. Esta tendencia hacia la experimentación está más patente en The real screenplay (Sergey Znamensky, 2018), cuento fantástico de producción rusa en el que un guionista de éxito descubre que sus personajes son reales. Se trata de un trabajo más ambicioso, en el que utiliza una paleta más amplia de instrumentaciones, siempre desde la base electrónica. Hay también cierto minimalismo, como en "Yulia", uno de los temas principales, pero sobre todo resulta interesante la evolución psicológica, planteada musicalmente en el predominio de voces masculinas ("Redemption"), frente al uso de más voces femeninas en la primera parte ("Pregnancy"). Destaca especialmente la composición "Timer", que a lo largo de sus cinco minutos desarrolla una estructura discordante jugando coros, voz solista y orquesta. 

The mercy - Jóhann Jóhannsson
Deutsche Grammophon  2 / 2 / 2018

El repentino fallecimiento del compositor islandés Jóhann Jóhannsson se produjo a tan solo unos días de la publicación de una de sus últimas bandas sonoras, para este drama dirigido por James Marsh y protagonizado por Colin Firth y Rachel Weisz. Este mes de abril se ha editado su último trabajo, el inacabado Maria Magdalena (Garth Davis, 2018), pero resulta menos efectiva y en cierto sentido más impersonal que la que nos ocupa. En términos de estilo musical, The mercy (James Marsh, 2017) supone un (lamentablemente temprano) cierre certero a sus trabajos, también en el terreno autónomo. Porque contiene, al margen de ese aire de melancolía que esta presente en toda la banda sonora, algunos de los elementos habituales en otras composiciones del músico islandés. Aunque al principio no parece demasiado interesante, y no aporta grandes hallazgos, conforme avanza el álbum (y la narración), The mercy empieza a desgranar esa tonalidad apagada, pero brillantemente misteriosa, que se va apoderando de toda la composición, en temas como "A sparrow alighted upon our shoulder", y especialmente en la pieza de piano "Good morning, midnight". Pero decimos lo de cierre efectivo porque en The mercy Jóhann Jóhannsson se autoreferencia, reinterpretando temas de anteriores bandas sonoras, como los documentales Copenhagen Dreams (Max Kestner, 2010), un soberbio retrato de la ciudad en la que estuvo afincado durante mucho tiempo el compositor, o Free the mind (Phie Ambo, 2012). Y en cierta manera hay también elementos de su último disco de música autónoma, el magnífico Orphée (2017, Deutsche Grammophon), en esa utilización de la voz narrativa (en español) como instrumento solista en "The radiant city", que tiene evidentes reminiscencias de "A song for Europe", así como en la utilización de la Air Lyndhurst String Orchestra

L'ordine delle cose - Sergio Marchesini
Playaudio  12 / 2 / 2018

El director Andrea Segre se dio a conocer con la película La pequeña Venecia: Shun Li y el poeta (2011), que le valió varios premios en el Festival de Venecia. Centrada de nuevo en el drama de la inmigración, su última película también estuvo presente en la pasada edición de la Mostra de Venecia, y presenta a un veterano policía asignado a una misión de control de inmigrantes en Libia, cuyos valores se verán puestos en tela de juicio cuando decide ayudar a una mujer somalí a encontrar a su marido. Sergio Marchesini, joven compositor aunque ya con una interesante filmografía sus espaldas, firma una banda sonora que se mueve entre dos aguas: la creación de composiciones dramáticas para subrayar las escenas más destacadas desde el punto de vista emocional, y la elaboración de sonoridades de aire africano que subrayan el escenario principal de la historia. Pero sobre todo destaca esa especial ambientación sonora que le proporciona a la banda sonora la participación de New Landscapes Trio, formación de estilo barroco que está presente en casi todas las composiciones. El violín barroco de Silvia Rinaldi, el laúd de Luca Chiavinato y el clarinete bajo de Francesco Ganassin contribuyen a aportar profundidad a la música, incluso en aquellos fragmentos más experimentales, como "Finland", pero sobre todo en las aportaciones en solitario de Sofia Labropoulo, una experta intérprete del Qanun, instrumento de cuerda de Oriente Medio, como en ese hipnótico "Sii il nostro compagno lungo la strada".

Cargo - Liesa Van der Aa
De Wereldvrede  16 / 2 / 2018

La compositora Liesa Van der Aa es uno de los nombres más interesantes de la escena musical belga. Desde su debut con el álbum Troops (2012, Volvox Music) sentó las bases de un estilo personal que introducía instrumentos barrocos entre sonidos de rock, estilo que se desarrolló en el recomendable triple disco Woth (2014, Volvox Music), una historia basada en una ceremonia del antiguo Egipto presentada en 3 capítulos-discos: uno de música electrónica, otro de estilo barroco y un tercero más cercano al pop. Para la película Cargo (Gilles Coulier, 2017), que se proyectó en el pasado Festival de San Sebastián, Liesa Van der Aa construye una oscura banda sonora en la que predomina la ambientación claustrofóbica sobre la creación melódica. En este sentido resulta perfecta para esa atmósfera opresiva que envuelve a la disfuncional familia protagonista de este drama, resultando especialmente logrado ese tono casi de ensueño que encontramos en los temas interpretados por el cuarteto de cuerda Zerkalo Quartet, como "A truckers deal". Liesa Van der Aa cuenta con la colaboración de Matthias Hillegeer en la introducción de esas sonoridades electrónicas que acompañan en ese monotonía existencial que muestra la película, y es hipnótica en composiciones oscuras y etéreas como "Poor Robert".

Le jeune Karl Marx - Alexeï Aïgui
The Orchard  23 / 2 / 2018

Otro de los nombres que nos ha sorprendido en los últimos años es Alexeï Aïgui, violinista y compositor ruso que, aunque ha trabajado en varias producciones cinematográficas, destacó especialmente el año pasado con su trabajo para el documental nominado al Oscar I am not your Negro (Raoul Peck, 2016), director con el que vuelve a colaborar en esta crónica de ficción en torno a los años de estudiante de un joven Karl Marx en su exilio europeo entre París, Londres y Bruselas. Alexeï Aïgui nos propone una banda sonora ecléctica, con un certero manejo de una amplia base orquestal que le proporciona la Russian State Symphony Cinematic Orchestra, intérprete de la misma.  Y aunque se trata de un drama con una cierta mirada introspectiva, la composición musical tiene un cierto aire de épica que otorga al protagonista ese aire de futuro personaje transcendental, a pesar de contarnos sus años de formación y primeras incursiones en la política. Pasajes como "Naissence de Laura - Lettres" son de una gran belleza y de una consistencia melódica sobresaliente, mientras que otros de estructura más elaborada, como el espléndido "Critique De La Critique Critique", con ese ostinato creciente, nos acercan a una mirada más amplia del entorno social en el que se desarrolla la historia. Sin duda, Alexeï Aïgui se nos muestra como un perfecto creador de una narrativa musical construida en torno a complejas estructuras melódicas, especialmente destacable en temas ese épico "Le manifeste", con el que se cierra la banda sonora.

Annihilation - Geoff Barrow, Ben Salisbury
Lakeshore Records  23 / 2 / 2018

Tras su interesante incursión en el género de ciencia-ficción con Ex-machina (Alex Garland, 2014), el director ha regresado al género con esta nueva película que cuenta de nuevo con la colaboración del tándem formado por Geoff Barrow y Ben Salisbury. Se trata de los dos músicos que mejor saben en la actualidad crear atmósferas oscuras e inquietantes, gracias a la utilización de instrumentaciones que en ocasiones resultan sorprendentes. De nuevo, ambos compositores crean una ambientación musical que supone de hecho una especie de continuación sonora de su trabajo para Ex machina, porque de hecho la película podría considerarse también como tal. Y esta creación atmosférica, en la que los pasajes melódicos están ausentes casi por completo, se construye en base a elementos electrónicos manejados con precisión. Recomendamos especialmente disfrutar de la edición Deluxe que incluye dos discos publicada hace unos días, en la que encontramos una visión más clara del trabajo de ambos músicos, con la incorporación de nuevos temas que completan la banda sonora. No cabe duda que el soporte de esta inteligente creación lo encontramos en ese magnífico pasaje de doce minutos titulado "The Alien", oscuro y épico al mismo tiempo, pero no se pueden perder otros espléndidos hallazgos como el breve pero intenso "Shimmer reveal", o ese ligero apunte de humanidad en forma de guitarra que encontramos en "In all of us", una de las escasas concesiones a la narrativa melódica.

Red sparrow - James Newton Howard
Sony Classical  2 / 3 / 2018

Ciertamente es una pena que la gira de conciertos que James Newton Howard iba a protagonizar el año pasado tuviera que suspenderse, en buena parte por la insuficiente venta de entradas. Porque estamos ante uno de los grandes compositores de las últimas décadas con una carrera tan prolífica que, obviamente, incorpora trabajos decepcionantes, pero al mismo tiempo nos ofrece cada temporada al menos dos grandes bandas sonoras. Es el caso de Gorrión rojo (Francis Lawrence, 2018), una irregular película de espías protagonizada por Jennifer Lawrence, que nos ofrece la mejor versión de James Newton Howard, aquí elaborando una magnífica banda sonora de corte clásico, creada casi como si se tratara de una pieza de concierto, que comienza con una espléndida "Overture" de 12 minutos, perfecta en su estructura y ejecución, que en realidad no es estrictamente una obertura, sino que acompaña a la protagonista en vida cotidiana y sus ensayos como bailarina. Esta cobertura vital de la espía permite a James Newton Howard elaborar los pasajes más clásicos, mirándose en la excelencia melódica de compositores rusos como Prokofiev o Tchaikovsky, como en el excelso tema "Didn't I do well?", previo al magnifico "End Title". Precisamente, la excelencia en la ejecución está marcada también por la presencia del director de orquesta Esa-Pekka Salonen, dirigió tanto la "Overture" como este "End Title", otorgando si cabe una fuerza especial a las composiciones. Al margen de esta faceta "clásica", el resto de la banda sonora no desmerece en absoluto, siendo además James Newton Howard uno de los mejores músicos que mejor maneja los resortes del género de thriller, con espléndidos ejemplos tras sí. Y en algunos pasajes tiene un cierto aire a Bernard Herrmann, como en "Can I trust you?", que tiene un sonido muy "hitchcockiano", generando grandes momentos de suspense.

Max and me - Mark McKenzie
Sony Classical  9 / 3 / 2018

La productora mexicana Dos Corazones se ha especializado en producciones de animación de carácter apostólico, primero con El gran milagro (Bruce Morris, 2011) y ahora con Max and me (Bruce Morris, 2018), siempre con una visión internacional, dobladas directamente al inglés. En este último caso, el guión conecta una trama contemporánea con la historia real de San Maximiliano Kolbe, sacerdote polaco que murió en el campo de concentración de Auschwitz. Una de las facetas más destacables en ambas producciones es la banda sonora creada por el compositor norteamericano Mark McKenzie, colaborador de Danny Elfman o James Newton Howard. Podríamos considerar ambos trabajos como complementarios, y de hecho hay en algunos pasajes de la segunda claras referencias a la narrativa melódica de la primera, en especial en temas como "A mother's prayer". Pero sin duda encontramos un salto cualitativo en Max and me, no solo por la presencia del violinista Joshua Bell en algunos momentos, como en ese hermosísimo "I love you", que anteriormente encontramos desarrollado en forma orquestal y coral en el doloroso "Auschwitz cries", con el que directamente se nos hace un nudo en el estómago cada vez que lo escuchamos. Se trata de uno de los mejores trabajos musicales de este año, que consolida a Mark McKenzie como uno de los músicos más sobresalientes del momento, aunque lamentablemente relegado a producciones poco destacables. Esa capacidad de otorgar luminosidad y esperanza en un contexto violento y trágico es sin duda uno de sus principales aciertos, representado en el también soberbio "Triumph over fear".


Mathilde - Marco Beltrami
Quartet Records  16 / 3 / 2018

Esta producción rusa suscitó cierta polémica el año pasado puesto que daba por hecho la supuesta relación amorosa entre el Zar Nicolás II y la bailarina Matilda Kshesinskaya, y describía las intrigas en el seno de la propia familia Romanov. Para la película, el compositor Marco Beltrami desgrana una sólida banda sonora cuyos resortes encontramos en los tres primeros temas: "Twilight of the Empire", que comienza con un solo de violín para explotar posteriormente en una espectacular presencia de la orquesta, otorgando suntuosidad a la historia; "Mathilde and the balloon ride", el tema dedicado a la protagonista, bello y romántico, pero también algo misterioso, que introduce precisamente escena en la que Nicolás II ve por primera vez a la bailarina en el Teatro Imperial; y "Church chase and train crash", que nos presenta la música de acción, en una de las escenas más espectaculares de la película. A pesar del romanticismo de la historia, narrada con esa magnificencia de las producciones que giran en torno al antiguo Imperio zarista, aunque con resultados irregulares, hay un cierto aire de decadencia (el asesinato de la familia del zar supuso el final de la saga Romanov), y acordes de oscuridad en temas como "Tent attack". La aportación de Marco Beltrami a esta producción rusa es elegante y espectacular, y se nos presenta especialmente inspirado en la elaboración de composiciones solemnes y melodías de gran belleza. 

Isle of dogs - Alexandre Desplat
ABKCO  23 / 3 / 2018

Recién ganado su segundo Oscar por La forma del agua (Guillermo del Toro, 2017), el compositor francés nos presenta su nuevo trabajo para el director Wes Anderson, con el que viene formando un interesante tándem en los últimos años. Ciertamente, el universo de Anderson parece ser entendido a la perfección por Desplat, y aquél le proporciona a éste una singularidad temática que le permite abordar composiciones de gran inspiración. En este caso, la película stop-motion de Wes Anderson tiene la textura de la animación japonesa, y de hecho su protagonista es un estudiante japonés que acaba en una isla extraña adonde los perros han sido exiliados. Esta propuesta permite a Alexandre Desplat acercarse a las sonoridades orientales, apoyando sus composiciones principalmente en las percusiones, con especial mención a las breves pero contundentes aportaciones de Kaoru Watanabe, instrumentista japonés afincado en Nueva York y especializado en el tambor japonés Taiko. Pero, aunque Alexandre Desplat aborda sonoridades poco habituales, la estructura y el concepto de la banda sonora sigue las pautas marcadas por sus otras colaboraciones con Wes Anderson, subrayando de forma casi constante las imágenes de la película. El director aprovecha también para rendir homenaje a destacados realizadores japoneses, especialmente Akira Kurosawa, y de hecho se incluyen dos fragmentos de películas suyas, como El ángel ebrio (Akira Kurosawa, 1948) y Los siete samurais (Akira Kurosawa, 1951). Para la segunda, el compositor Fumio Hayasaka eliminar prácticamente toda la sección de cuerdas, excepto el cello y la guitarra eléctrica, y de esa textura musical encontramos también influencias en el trabajo de Alexandre Desplat, especialmente en temas como "Second crash-landing + Bath house + Beach attack".

Paul, Apostle of Christ - Jan A.P. Kaczmarek
Sony Classical  23 /3 / 2018

El compositor polaco vuelve a mostrar esa elegancia característica en la creación de una buena base melódica sobre la que construye un sólido trabajo musical. Desde el principio de la banda sonora se establece ese tono de sosiego que caracterizará al resto de las composiciones, marcado por un hermoso tema principal en el que establece un arrebatador diálogo entre el piano y el violonchelo para introducirnos la figura del protagonista, el apóstol Pablo. La película se centra en los últimos días de la vida del apóstol, y especialmente en sus conversaciones con Lucas, y por lo tanto se trata de un acercamiento intimista que permite a Jan A.P. Kaczmarek desarrollar los elementos que mejor domina, no sin ello adentrarse en sonoridades más dramáticas o étnicas, especialmente con el uso del címbalo húngaro y de percusiones en temas como "Nero's Rome". Pero lo que permite a la banda sonora encontrar un tono particular es ese aire reflexivo que encontramos en las composiciones dedicadas al apóstol, y funciona de forma especialmente acertada en esa dicotomía entre luz y oscuridad que se establece en algunos momentos. Especialmente en la última parte de la banda sonora, en temas como "Mauritius sacrifices for the Gods", en el que sobrevuela un coro celestial ("Agnus Dei"), que aporta luminosidad a las sombras, o en los siguientes, "Luke heals Celia" y "Exodus", que establecen definitivamente la hermosa base melódica en la que se mueve todo el trabajo. 


Croc-blanc, Bruno Coulais
Quartet Records,  27 / 3 / 2018

Bruno Coulais es un compositor siempre refinado que se maneja con soltura cualquier género, pero que viene dedicando buena parte de su filmografía a documentales en torno al mundo de la naturaleza. No sabemos si se trata de un deseo personal o un simple hecho circunstancial, pero casi cada producción documental dedicada a los animales en Francia acaba teniendo el sello musical de este compositor. También el género de animación es habitualmente visitado por el músico parisino. Y ambos elementos se unen en esta nueva adaptación de la novela White fang (Jack London, 1906), que ya tuviera una exitosa versión en imagen real en Colmillo blanco (Randal Kleiser, 1991), protagonizada por Ethan Hawke. La particularidad de esta adaptación es que cuenta la historia desde el punto del perro-lobo, en vez del protagonista humano. Desde el comienzo, Bruno Coulais nos sitúa en ese escenario de la búsqueda de oro a principios del siglo XX, utilizando elementos de música folk, con un hermoso tema principal ("Castor-Gris") que hace referencia también al sentido de la amistad. La banda sonora tiene esa elegancia característica de las composiciones de Coulais, con un excelente manejo de la orquestación, y un sonido francamente cuidado gracias a la utilización de una gran orquesta, la Filarmónica de Luxemburgo, que da grandeza a la historia. Destacan especialmente los temas que contienen elementos folk, con la flauta y el violín como instrumentos solistas, que en ocasiones logran una perfecta cohesión con otros instrumentos como la guitarra en "La bote majestueuse". Estamos ante uno de esos trabajos especialmente inspirados del compositor.


Pilgrimage, Stephen McKeon
Quartet Records,  30 / 3 / 2018

Ambientada en el siglo XIII, la historia de esta película se centra en un grupo de monjes que deben custodiar una reliquia hasta Roma por los peligrosos caminos de la Irlanda medieval. Esta temática religiosa e histórica está presente en la banda sonora compuesta por Stephen McKeon, quien nos presenta un sólido trabajo que se sostiene principalmente en los coros de aire monacal que sobrevuela buena parte de las escenas. Es un trabajo que potencia, y encuentra su principales virtudes, en un cierto tono misterioso y de desasosiego, que afianza esa ambientación sucia y tensa que propone el director. Es especialmente lograda la utilización de las voces corales en temas casi exclusivamente vocales, como "The clearing/In Timore Dei", y también el uso de una voz femenina (para una historia exclusivamente protagonizada por hombres), que supone el único aliento de esperanza. A pesar de que la película contiene algunas escenas de acción, el compositor mantiene en toda la banda sonora una tonalidad parecida, haciendo uso para estos momentos de las percusiones y los instrumentos de viento, usados inteligentemente en las dos partes de "Ua Mórdha attack". Solo en esa cruenta lucha sacrificial que vemos en la última parte de la película, Stephen McKeon acopla los principales elementos para construir un largo tema, "Battle on the beach", que contiene todas las grandes virtudes de esta banda sonora.


I kill giants, Laurent Perez Del Mar
Varèse Sarabande,  30 / 03 / 2018

Esta producción de género fantástico producida por Chris Columbus no ha tenido una buena recepción en taquilla, a pesar de sus críticas generalmente positivas. Quizás su carácter algo más adulto de lo habitual en historias juveniles ha podido jugar en su contra. Y este planteamiento también está presente en su banda sonora, firmada por el francés Laurent Pérez Del Mar, el autor de aquel excelente trabajo para la también película de animación La tortuga roja (Michael Dudok De Witt, 2016). La protagonista es una joven que escapa de la realidad viviendo en un mundo de fantasía, llena de magia y gigantes, pero en realidad se trata de una historia intimista, y ahí juega un papel importante el concepto musical. Apoyado en un hermoso tema dedicado a la protagonista, "Barbara", que escuchamos en diversas variaciones a lo largo de la banda sonora, Laurent Perez Del Mar desarrolla una narración musical que bucea principalmente en la mente de la protagonista, no sin dejar a un lado esos otros momentos de oscuridad que acompañan a los gigantes, en temas como "Giants". Pero la banda sonora funciona especialmente en aquellos pasajes más melódicos, con hermosísimas composiciones como "Under the water", con esa voz solista femenina que nos recuerda a la banda sonora de La tortuga roja, o "Another giant is coming", que comienza con cierto tono trágico para desembocar en un sonido más épico. Quizás podemos decir que la banda sonora de I kill giants (Andres Walter, 2018) flaquea en la utilización de una orquesta apoyada en elementos electrónicos (quizás por factores presupuestarios), pero en general estamos ante otro inspirado trabajo de un compositor siempre interesante. 


Ready Player One, Alan Silvestri
WaterTower Music,  30 / 3 / 2018

En los últimos años, la imposibilidad de cuadrar las agendas de John Williams y Steven Spielberg han dado a colaboraciones insólitas en el cine del director, como el trabajo de Thomas Newman para El puente de los espías (Steven Spielberg, 2015) o, ahora, la colaboración con Alan Silvestri. En este caso, quizás incluso mejor opción para una película que, como la novela, referencia el cine de los ochenta, cuyo sonido está estrechamente ligado a la música de este veterano compositor. Siendo, precisamente, Regreso al futuro (Robert Zemeckis, 1985), una de las películas más presentes en la historia, encontramos también autoreferencias del propio Alan Silvestri en temas como "Real world consequences". Estamos ante una de esas bandas sonoras que tienen el sello inconfundible de su autor, pero aquí mucho más enérgico e inspirado que en otros trabajos recientes. Composiciones corales como "The Oasis" o espléndidos temas de acción como "Looking for a truck" nos presentan a un Alan Silvestri que este año parece estar en estado de gracia, incluso haciendo un uso certero de los elementos electrónicos, no demasiado presentes en sus bandas sonoras, como al comienzo de "Sorrento makes an offer". En general, este último trabajo de Silvestri se disfruta especialmente por aquellos que hemos vivido una época singular en el cine fantástico, y la libertad que ha tenido el compositor para desempolvar algunos de sus sonidos más característicos le ha permitido elaborar una banda sonora que, lejos de navegar por lugares comunes, toma caminos ya conocidos para recuperar con estilo y talento el mejor sonido sinfónico del cine. 




El guardián de la reliquia (Pilgrimage) se estrenó el 6 de marzo en Movistar +
Isla de perros se estrena el 20 de abril
Un océano entre nosotros (The mercy) se estrena el 7 de septiembre

30 diciembre, 2017

Documentales camino del Oscar 2018

Ya hemos repasado algunos de los documentales que formaban parte de esa lista de producciones presentadas para los premios de la Academia de Hollywood. Pero la Academia ya ha dado a conocer la shortlist que incluye los 15 largometrajes que finalmente tienen opciones para conseguir una nominación. En este último post dedicado a los largos documentales incluimos nuestros comentarios sobre los precandidatos, algunos de ellos ya presentes en nuestros repasos anteriores. 

Abacus: Small enough to jail (2016)
Steve James
EE.UU.

El director Steve James es uno de los nombres más reconocidos del género documental, responsable de títulos de obligada visión como Hoop dreams (Steve James, 1994), que fue nominado al Oscar. Su última película es una mirada irónica hacia las consecuencias de la crisis económica en su país, a través de uno de los hechos más incongruentes que se vivieron en los Estados Unidos. Mientras la mayor parte de los grandes bancos que participaron en la burbuja que provocó la crisis no tuvieron consecuencias penales, la única entidad que sí fue perseguida con posibles penas de cárcel para sus responsables fue el Abacus, un pequeño banco familiar cuyos clientes eran principalmente los habitantes del barrio chino de Nueva York que se vio envuelto en una causa penal de miles de dólares que trató de humillar y utilizar como ejemplo a sus directivos. Realizado con talento, este documental nos presenta una realidad que se ha venido haciendo palpable aún más con el paso del tiempo, y es la incapacidad del gobierno norteamericano para hacer frente a los grandes consorcios económicos, poniendo su mirada en víctimas más frágiles. La estructura asemeja a cualquier película de ficción del subgénero judicial, y para aquellos que no conocíamos bien esta historia consigue mantener la tensión hasta el final. No está a la altura de otros trabajos de Steve James, pero es uno de sus mejores incursiones en el documental, que también produce uno de los cortometrajes candidatos a los Oscar, el emotivo Edith+Eddie (Laura Chekoway, 2017).


Chasing coral (2017)
Jeff Orlowski
EE.UU.

Un ejemplo bien diferente de documental centrado en la naturaleza, pero que en este caso consigue incluso emocionarnos viendo las imágenes de la muerte de numerosas masas de coral es esta producción de Netflix que, a pesar de su título, no es exactamente una continuación de aquel Chasing ice (Jeff Orlowski, 2012) que consiguió una nominación al Oscar a Mejor Canción, aunque no logró estar en la terna de finalistas en su categoría principal. Este proyecto llegó a las manos del director a través de dos especialistas en el mundo de los corales que, tras ver aquella producción, decidieron contactar con él para que pusiera en imágenes su proyecto de difusión de la peligrosa desaparición de los arrecifes de corales provocados por el calentamiento progresivo de los océanos. Siendo submarinista, el propio Jeff Orlowski se implicó de lleno en el proyecto, y consigue capturar impresionantes imágenes de los corales vivos, hermosos complejos de miles de colores, pero también de su progresiva destrucción, llegando incluso a emocionarnos con ellas, sin recurrir a una narración sentimental, sino solo con el poder las imágenes. Es uno de los aciertos de este documental, que muestra con solidez las devastadoras consecuencias del calentamiento global.  

City of ghosts (2017)
Matthew Heidemann
EE.UU.

Una vez más estamos ante un interesante documental en torno a la guerra en Siria, ahora centrado en un grupo de activistas en contra del ISIS que surgió en Raqa, una de las primeras ciudades tomadas por el Estado Islámico, aparentemente para unirse a la revolución contra el régimen de Bashar al-Ásad, pero realmente para sembrar su estado de terror y represión. Hace unos días, el ISIS perdía su último feudo en Siria, huyendo al desierto, pero durante años tanto Raqa (Siria) como Mosul (Iraq) fueron sus principales bastiones de resistencia. Matthew Heidemann, nominado al Oscar por aquel espléndido recorrido a través del contrabando de drogas en la frontera entre México y Estados Unidos que fue Cartel Land (Matthew Heidemann, 2015), tan contundente como cualquier película de ficción, es el encargado de acompañar a un grupo de activistas que recibieron el Free Press Award en 2015, formado por jóvenes originarios de Raqa que, en su mayor parte, tuvieron que huir a Turquía o Alemania para, desde allí seguir difundiendo el régimen de terror que se vivía en su ciudad. Producido por Amazon, es un documental duro, que no escatima en imágenes impactantes habitualmente ausentes de los medios de comunicación. Pero sobre todo resulta doloroso asistir a ese sentimiento de rabia e impotencia que tienen sus protagonistas, como en esa escena en la que dos de ellos ven un video en el que se muestra la ejecución de su padre. El director consigue dotar a la película de la tensión y el drama necesarios para atrapar al espectador en una historia rodeada de violencia y de amenazas. Destaca también el trabajo musical de Jackson Greenberg y H. Scott Salinas, preciso y notable en su ejecución.


Ex Libris: New York Public Library (2017)
Frederick Wiseman
EE.UU.

Este año la lista de películas con posibilidades para las nominaciones al Oscar parece un homenaje a algunas figuras relevantes del género documental no reconocidas adecuadamente por la Academia de Hollywood: es el caso de la directora francesa Agnès Varda o del nonagenario director Frederick Wiseman, a quien al menos en la pasada edición de los Oscar le concedieron un Premio honorífico. Ganador de tres Emmys por sus producciones documentales y de galardones en festivales de todo el mundo, Frederick Wiseman es toda una institución que este año también se ha querido adentrar en otra institución, la Biblioteca Pública de Nueva York, con un trabajo que ganó el Premio FIPRESCI en el pasado Festival de Venecia y le ha dado también el Critics Choice Documentary Award como Mejor Director.  Este documental es todo un homenaje al riguroso trabajo que se realiza en la Biblioteca de Nueva York, y en general en todas aquellas instituciones que preservan el conocimiento literario, y cuenta con apariciones excepcionales como las de Patti Smith o Elvis Costello discutiendo sobre sus proyectos literarios. Ejemplo de estructura documental, conciso y certero, podría ser una de las películas nominadas al Oscar este año. 

Human flow (2017)
Ai Weiwei
Alemania

El artista chino Ai Weiwei firma esta mirada a los campos de refugiados a lo largo del planeta que, por supuesto, produce desde un país europeo, no desde su China natal, que lo ha mantenido arrestado durante cierto tiempo. El ahora director siempre ha estado especialmente sensibilizado con el drama de los refugiados, como en la instalación titulada Sunflower Seeds, en la que amontonaba cien millones de semillas de girasol de porcelana pintadas a mano por un centenar de artistas, y cada una con una particularidad diferente, aunque en conjunto parecieran todas iguales. En este sentido, Human flow funciona también como una obra que se aleja de las cifras en general de millones de refugiados para adentrarse en historias particulares que protagonizan algunos de ellos en países como Afganistán, Bangladesh, Francia, Grecia, Alemania, Iraq o México. Se trata de un trabajo global que ha incorporado hasta a una docena de profesionales tras las cámaras, incluido el prestigioso Christopher Doyle o el propio Ai Weiwei, utilizando desde cámaras de móviles hasta drones. El documental ganó hasta cinco premios centrados en los derechos humanos en el Festival de Venecia, donde compitió por el León de Oro. 

Icarus (2017)
Bryan Fogel
EE.UU.

También consiguió un Premio Especial del Jurado, y el Premio del Público en Sundance esta producción de Showtime y BBC que se centra en el mundo del dopaje. Su director, Bryan Fogel, buscó la colaboración de un científico ruso para experimentar en su propio cuerpo un elaborado programa de dopaje, pero poco a poco, se vio envuelto en mitad de las acusaciones que se hicieron al gobierno ruso de llevar a cabo un auténtico sistema fraudulento de dopaje en los deportistas que acudieron a los últimos cuatro Juegos Olímpicos. Grigory Rodchenko se convirtió en uno de los principales testigos contra el gobierno ruso, y tuvo que huir a Estados Unidos acogido por el propio Bryan Fogel (en la actualidad se encuentra en un programa de testigos protegidos del FBI porque se teme por su vida). De esta forma, lo que comienza como un documental en torno al dopaje se convierte en un thriller de espionaje que resulta impactante porque son los propios cineastas los que toman protagonismo como actores necesarios. Estamos sin duda ante uno de los documentales más reveladores de este año, al que no le faltó controversia en su pase en el Festival de Sundance, con presiones de la diplomacia rusa, y posterior modificación en el montaje tras la compra por parte de Netflix.


Jane (2017)
Firas Fayyad, Steen Johannness
EE.UU.

Uno de los principales favoritos de cara a los Oscar es este nuevo retrato de la científica Jane Goodall producido por National Geographic. Protagonista ya de otras películas, incluso de ficción, como Gorilas en la niebla (Michael Apted, 1988), por la que Sigourney Weaver ganó el Oscar como Mejor Actriz, la doctora Goodall viene trabajando desde hace años en el estudio de diferentes razas de primates, especialmente chimpancés. Lo que hace que este documental tenga una especial relevancia es la excelencia de su realización, con imágenes ciertamente espectaculares, una espléndida fotografía de Ellen Kuras, nominada al Oscar por su trabajo en The Betrayal - Nerakhoon (Ellen Kuras, Thavisouk Phrasavath, 2008) y una magnífica banda sonora firmada por Philip Glass que debería estar entre las nominadas al Oscar, aunque parece ciertamente difícil. Al margen de ofrecernos un retrato más o menos preciso de los trabajos de la doctora, este documental habla de la pasión por el estudio científico y de la magnificencia de la naturaleza y el reino animal. Y consigue lo que parece muy difícil: ofrecernos aspectos desconocidos de la trayectoria de esta mujer que ha dedicado toda su vida a encontrar un espacio entre animales cuyo comportamiento sigue descubriéndonos aspectos singulares.   

LA 92 (2017)
Daniel Lindsay, T.J. Martin
EE.UU.

Este año hemos asistido a varios recordatorios sobre diversos disturbios que han tenido lugar en los Estados Unidos en las últimas décadas. En Detroit (Kathryn Bigelow, 2017), la directora se centraba en los que protagonizó en los años 60 un barrio pobre contra la brutalidad de la policía local hacia los afroamericanos, mientras que en el documental de Netflix Whose streets? (Sabaah Folayan, Davom Davis, 2017) se narraban los hechos acontecidos en Ferguson tras la muerte del joven Mike Brown a manos de un policía. Por su parte, en esta producción los directores utilizan exclusivamente material de archivo para narrar, con singular contundencia, los acontecimientos que se gestaron en la ciudad de Los Angeles tras la paliza que dio un grupo de policías a Rodney King. Producido por National Geographic, se trata de uno de los mejores documentales del año, dotado de un excelente trabajo de montaje del innumerable material de archivo con el que han contado los directores. Es un trabajo minucioso que evita las consabidas entrevistas para descubrir imágenes sorprendentes y potentes que narran por sí solas los acontecimientos. Lejos de cierta subjetividad presente en otras de las producciones mencionadas, aquí nos encontramos de lleno con una realidad que tiene más grises que los que podemos imaginar. Daniel Lindsay y T.J. Martin ya tienen un Oscar por el documental Undefeated (2011), y LA 92, producido por National Geographic, consiguió un premio Emmy este mismo año. 

Last men in Aleppo (2017)
Brett Morgen
Dinamarca-Siria

La guerra de Siria también es la protagonista de este documental que ganó este año el Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance. El director sirio Firas Fayyad sigue a los White Helmets (Cascos Blancos), un grupo de ciudadanos de Alepo que trabajan para rescatar a los supervivientes de los bombardeos, financiados principalmente por organismos occidentales. Pero el interés del director está en ofrecernos una visión del día a día de estos ciudadanos en su ayuda humanitaria. En este sentido, se trata de un trabajo que tiene similitudes con el cortometraje The white helmets (Orlando von Einsiedel, Joanna Natasegara, 2016), producido por Netflix, que ganó el Oscar al Mejor Cortometraje Documental en la pasada edición, lo que podría jugar en contra de su presencia en la lista de nominados. Pero el formato de largometraje permite acercarse con mayor profundidad a la vida de sus protagonistas que, entre cada intervención, tienen conversaciones en torno a la guerra y sus familias. Se trata de un documental que no resulta fácil de ver, porque no rehuye mostrar imágenes dramáticas como la de niños rescatados de los escombros que producen los bombardeos, y que especialmente se hace patente emocionalmente en un final terrible, pero al mismo tiempo coherente con la descripción de la masacre que se viene viviendo en Siria desde hace más de cinco años. 


Long strange trip (2017)
Amir Bar-Lev
EE.UU.

Entre los documentales centrados en el mundo de la música, como Gaga: Five foot two (Chris Moukarbel, 2017), Eric Clapton: Live in 12 bars (Lili Fini Zanuck, 2017), Whitney: Can I be me (Nick Bloomfield, Rudi Dolezal, 2017) o Eagles of Death: Nos amis (Our friends) (Colin Hanks, 2017), solamente ha conseguido pasar el corte de la shortlist esta producción que se centra en el grupo Grateful Dead. Esta producción en realidad se ha estrenado como una serie dividida en seis partes en la plataforma Amazon. Se trata de un minucioso trabajo cuyas cuatro horas de duración permiten al director ofrecernos una semblanza diversa y clarificadora, no solo de la propia banda, sino de una época en la que el rock se convirtió en una válvula de escape para los jóvenes. El documental sigue una estructura clásica del género, pero contiene un trabajo de montaje excepcional que mezcla imágenes de archivo y entrevistas con un ritmo intenso en todo momento, hilvanando temáticas que reflejan la diversidad de la sociedad norteamericana del momento. Sin artificios, el director Amir Bar-Levy va pasando de las historias particulares de sus miembros a la trayectoria colectiva de la banda, con la intención de mostrar la trascendencia de Grateful Dead en el universo musical del rock. 

One of Us (2017)
Heidi Ewing, Rachel Grady
EE.UU.

Las directoras de este documental ya están habituadas a tratar temas polémicos en torno a las religiones, como en el caso de aquel interesante Jesus Camp (Heidi Weing, Rachel Grady, 2006), en el que se adentraban en un campamento de niños cristianos, por el que fueron nominadas al Oscar. Ahora fijan su mirada en tres jóvenes que deciden abandonar el estilo de vida jasédico, grupo de judíos que hacen una interpretación ortodoxa de las escrituras, renunciando a todo tipo de avances tecnológicos como internet, al que consideran un peligro, e incluso prohibiendo la asistencia de sus acólitos a bibliotecas laicas. El documental consigue una ambientación opresiva con tono de thriller, especialmente en el caso de Ketty, una joven que decidió huir debido al maltrato de su marido, que en todo momento es defendido por la comunidad jasídica. Las directoras consiguen, como ya hicieran en otros trabajos, dar el ritmo adecuado a estas historias cruzadas, gracias a la dosificación adecuada de la información, que imprime ese carácter dramático a los personajes. 

Strong island (2017)
Yance Ford
EE.UU.-Dinamarca

Premio Especial del Jurado al Mejor Documental en el pasado Festival de Sundance y seleccionado para el Premio Teddy en el Festival de Berlín, estamos ante un documental personal que la directora construye como una especie de reconocimiento a su propia familia y las tragedias que han vivido a lo largo de los años, fruto de la segregación racial. Tomando como punto de partida la injusta decisión de un Gran Jurado de dejar en libertad al hombre que mató a su hermano en 1992, la directora elabora un recorrido emocional en la que ella misma es protagonista (y en cierta manera describe su propio sentimiento de culpabilidad por no haber evitado la muerte de su hermano). El documental está dirigido con talento, utilizando primeros planos en sus propias intervenciones y dotándolo de un carácter personal y, podríamos decir, de exorcismo de sus propios sentimientos. Pero sobre todo conmueven las intervenciones de su madre, profesora jubilada que hace un recorrido por cada una de las tragedias que ha tenido que vivir, muchas de ellas motivadas por prejuicios racistas. De esta forma, el conjunto funciona como catarsis familiar pero al mismo tiempo, y a pesar de una excesiva duración, también convierte un caso particular en un retrato universal que plantea una seria reflexión sobre el racismo en la sociedad norteamericana.

Unrest (2017)
Jennifer Brea
Gran Bretaña-EE.UU.

Estamos ante una historia de superación personal protagonizada por la propia directora, Jennifer Brea que decidió documentar la evolución de su extraña enfermedad cuando los primeros médicos a los que acudió le dijeron que sus problemas eran psicosomáticos. Posteriormente, le diagnosticaron Síndrome de Fatiga Crónica, una extraña dolencia que impide al cuerpo realizar casi ningún tipo de esfuerzo físico. Se trata de un documental emocionante y doloroso al mismo tiempo, porque la directora y protagonista nos muestra los momentos más íntimos de una enfermedad crónica que afecta a sus relaciones y, en cierta manera también, a su matrimonio. Y en este sentido estamos ante una valiente y descarnada visión de las dificultades que estos enfermos tienen que enfrentar diariamente. Jennifer Brea incluso realiza entrevistas a otros afectados por el SFC en todo el mundo, a través de videoconferencia o de equipos de rodaje locales. Ganador del Premio al Mejor Montaje en el Festival de Sundance, parece uno de estos documentales que tienen todos los ingredientes para alcanzar al menos una nominación a los Oscar. 

Una verdad muy incómoda: Ahora o nunca (2017)
Bonni Cohen, Jon Shenk
EE.UU.

El ex-vicepresidente Al Gore regresa a la pantalla diez años después tras el éxito de su documental Una verdad incómoda (David Guggenheim, 2006), ganador del Oscar, en el que planteaba los peligros del cambio climático a través de las diversas conferencias que viene dando a lo largo del mundo. Esta segunda parte busca ahondar más en la problemática, aunque tiene también el principal defecto de aquél, que es el excesivo protagonismo del personaje. Sin embargo, hay que decir que resulta un significativo toque de atención y de reflexión sobre lo que ha ocurrido en nuestro planeta a lo largo de estos diez años. Por ejemplo, en Una verdad incómoda se planteaba la posibilidad de una inundación que cubriría parte del Memorial World Trade Center, que muchos calificaron de exagerada. Ahora, Al Gore muestra en sus conferencias la inundación que sufrió Nueva York debido al huracán Sandy de 2012. Resulta por tanto clarificador el mensaje que sigue ofreciendo Al Gore, cuyos esfuerzos por luchar contra los discursos que niegan el calentamiento global son continuos. El documental tiene altibajos en su interés, y es más interesante cuando se centra en la parte principal de su contenido que cuando lo hace en las reuniones protagonizadas por el personaje principal. Pero sin duda se trata de un planteamiento necesario. 

Visages, villages (2017)
JR, Agnès Varda
Francia

Como decíamos antes, veteranos como Frederick Wiseman o Agnès Varda están presentes este año entre los posibles candidatos al Oscar. La cineasta es todo un clásico en el género documental desde que comenzara a trabajar en los años cincuenta, siempre interesada en los aspectos humanos de las historias que cuenta, pero también siempre con una mirada que, sin evitar el realismo, también se decanta por un punto de vista poético. En su último documental, recorre la Francia rural (esa que hemos visto también en muchas otras obras suyas), con el fotógrafo/muralista JR para mostrar un retrato del ser humano en su condición más natural. Estamos ante un trabajo que viene marcado por la personalidad de su directora, y que no solo se acerca a la visión que tienen estos dos improvisados viajantes, sino que también conecta con esa Nouvelle Vague de la que formó parte tangencialmente la cineasta, con imágenes de archivo de directores como Jean-Luc Godard. Estamos ante un viaje con destino conocido, sin rumbo, que nos descubre paisajes singulares y, sobre todo, retratos humanos que conforman un excelente fresco documental. 



Las nominaciones a los Oscar se darán a conocer el 23 de enero. 


23 diciembre, 2017

Cortometrajes documentales camino del Oscar

La Academia de Hollywood ha dado a conocer las short lists de este año en las categorías de cortometrajes. 20 películas preseleccionadas, en los apartados de Animación y Documental, que forman un interesante compendio de producciones de corta duración que, en muchos casos pasan desapercibidas a pesar de sus valores cinematográficos. En este post repasamos la lista de 10 cortometrajes documentales que optan a las nominaciones de los Oscar, y en próximas posts hablaremos de los largometrajes documentales que finalmente han sido pre-seleccionados. 

Alone (Garret Bradley, 2017)
The New York Times 

La cineasta nacida en Nueva Orleans Garret Bradley logró el Premio del Jurado en el Festival de Sundance por esta mirada de 13 minutos a una joven que reflexiona sobre su relación con un hombre encarcelado. En el trasfondo se encuentra la situación de ese encarcelamiento "masivo" de personas de raza negra que forma parte del sistema penitenciario norteamericano, visto desde la mirada de esta joven, madre soltera, y a través de una estilizada fotografía en blanco y negro y un sentido del encuadre sobresaliente. Este documental forma parte de la serie Op-Docs, que el periódico The New York Times puso en marcha hace seis temporadas y que cada año ofrece, a través de su página web, una serie de cortos documentales que cuentan con la participación financiera del propio periódico. Se trata de una temática que podemos ver en otras producciones de largometraje, pero que en este caso cuenta con esa mirada personal y particular de una joven que refleja la situación de muchas familias afroamericanas. 



Edith+Eddie (Laura Checkoway, 2017)
Heart is Red y Kartemquin Films

Esta es una triste historia que se centra en una pareja casada con 95 y 96 años, convirtiéndose así en el matrimonio interracial más longevo de Norteamérica, cuya estabilidad se ve amenazada por una disputa familiar y la intención de una de sus hijas de separarlos. Emotivo documental que ha conseguido ya algunos premios destacados y se ha podido ver en festivales de prestigio como los de Sheffield o HotDocs. Sin duda puede ser uno de los favoritos de los Oscar, porque, al margen de un trabajo de dirección notable y un excelente sentido de la oportunidad que refleja el buen hacer de la directora, entre sus padrinos están dos nombres destacados como productores: Steve James, conocido director de documentales como el excelente Hoop Dreams (Steve James, 1994), nominado al Oscar, y que este año también opta a las nominaciones por el largometraje documental Abacus: Small enough to mail (Steve James, 2017), y la actriz y cantante Cher, que se involucró de lleno con el matrimonio protagonista cuando oyó hablar de ellos en las noticias, y que aquí también ejerce como productora. 





Heaven is a traffic jam on the 405 (Frank Stiefel, 2016)
Stiefel & Co.

El título del documental proviene de una frase que dice la propia protagonista: "Para mí, el paraíso es un atasco de tráfico en la autopista 405". Esta curiosa frase refleja, en sí, buena parte de la personalidad de la artista Mindy Alper, atormentada por la ansiedad y un desorden neurológico que la ha llevado a profundas depresiones a lo largo de toda su vida. El director se acerca a ella a través de entrevistas personales en las que refleja su estado crónico de aislamiento (ese mismo que puede "disfrutar" dentro de su coche en un atasco de tráfico), pero que al mismo tiempo la conduce a esa capacidad creadora que finalmente la llevó a exponer sus esculturas realizadas en papel, en las que consigue reflejar la emoción y el sentimiento a través de minuciosos bustos de algunas de las personas que han tenido importancia en su vida. Resulta alentador y sorprendente descubrir a esta artista a través de un documental intenso que, sin embargo, no está entre los favoritos para llegar a las nominaciones, pero que merece la pena disfrutarse. 





Heroin(e) (Elaine McMillion, 2017)
Netflix

La cadena de pago presenta su anual propuesta para los Oscar con este cortometraje que estrenó el pasado mes de septiembre, y que se centra en tres mujeres que, de diferente forma, se enfrentan a la problemática de las drogas en la ciudad industrial de Huntington, Virginia Oeste, una de las más devastadas por el uso de la heroína, con un índice de sobredosis 10 veces superior a la media en los Estados Unidos. Contundente incursión en el mundo de la drogadicción que muestra con esa crudeza que suelen dar las historias reales una realidad que se convierte en una de las mayores pesadillas para quienes la sufren. La directora estructura con inteligencia estos tres canales de apoyo a los drogadictos que tienen como protagonistas a tres "heroínas" que componen un fresco certero en torno a ese mundo oscuro de los suburbios y la prostitución. Y aunque es un documental realizado con buen pulso, no plantea grandes hallazgos en torno a esta problemática, habitual en el género que nos ocupa. 





Kayayo - The living shopping baskets (Mari Bake Riise, 2016)
Integral Films

Esta producción noruega nos traslada a la ciudad africana de Cara, en Ghana, donde deambulan 10.000 niñas trabajando como transporte de grandes paquetes para los principales mercados de la ciudad. Su protagonista, Bamunu, es una niña de 8 años que no ha visto a su familia desde hace dos, después de haber sido llevada a la ciudad para que trabajara como "kayayo", y que cuenta también sus sueños de convertirse en abogada en un futuro. En los dos años que trayectoria de este documental, ha recorrido numerosos festivales de cine internacional ya ha acaparado una veintena de premios que lo han situado en una posición privilegiada para esta shortlist, aunque posiblemente no es de los que tiene más posibilidades de cara a las nominaciones. 





Knife skills (Thomas Lennon, 2017)
TFL Films

Sin duda, más posibilidades tiene este cortometraje, a tenor de la trayectoria de su director, tres veces nominado en esta categoría, y ganador de un Oscar por el cortometraje The blood of Yingzhou District (Thomas Lennon, Ruby Yang, 2006). En este ocasión, el veterano director y productor nos presenta una historia singular en torno a un restaurante inaugurado en Cleveland que tiene como objetivo conseguir una estrella Michelin gracias a su carta de influencia francesa, pero con la particularidad de que todo su personal está formado por presos que han cumplido su condena y tratan de rehabilitarse en la sociedad demostrando sus habilidades en La Cocina y en el servicio. Durante los 40 minutos que dura, este cortometraje nos habla de la capacidad del hombre para corregir sus errores y de la fortaleza para encontrar un camino hacia la reinserción.





116 cameras (Davina Pardo, 2017)
Birdling Films

También forma parte de la selección presentada en la serie de documentales Op-Docs del New York Times esta producción en torno a supervivientes del holocausto nazi que se incorpora a un ambicioso proyecto de realidad virtual con el que se pretende grabar, para la posterioridad, los testimonios de algunos de estos supervivientes que, posteriormente, pueden formar parte de coloquios interactivos con generaciones futuras. 116 cámaras capturan cada uno de los gestos de sus protagonistas, y especialmente asistimos a la sesión de grabación de una superviviente de Auschwitz, Eva Schloss, hermanastra de Anne Frank. La directora, Davina Pardo, ha ganado varios premios Emmy pos sus trabajos en televisión y ha trabajado recientemente en un largometraje documental para HBO, Very semi-serious (Davina Pardo, 2015), siendo ahora la responsable de un documental que, aunque resulta anecdótico más que relevante, podría llevarla a las puertas del Oscar. 





Ram Dass, going home (Derek Peck, 2017)
Further Pictures

Ram Dass fue uno de los personajes más influyentes de la cultura y la espiritualidad en los años 60 y 70, que experimentó con el LSD como vehículo de expansión de la consciencia e influyó en los maestros espirituales de posteriores generaciones. Este acercamiento, cuando se encuentra ya al final de su vida, funciona casi como una especie de continuación de aquel documental, Ram Dass, Fierce Grace (Mickey Lemle, 2001), que se acercó a la figura de este singular personaje y de metodología espiritual. Derek Peck elabora aquí un viaje poético hacia esta figura influyente que, desde que sufrió una apoplejía hace veinte años, se retiró a su casa de Maui. Producido en parte a través del portal de contribuciones privadas Kickstarter, esta producción funciona como crónica diaria del protagonista, así como una mirada poética a su particular forma de enfrentarse al final de su vida.  





Hopptornet (Ten Meter Tower) (Axel Danieldson, Maximilien van Aertryck, 2016)
Plattfrom Produktion

Esta producción sueca es uno de los documentales más singulares de esta preselección. Presentado en la secciones oficiales de prestigiosos festivales como Berlín o Clermont-Ferrand, donde ganó el Premio Especial del Jurado, nos acerca a los miedos más profundos dela naturaleza humana, especialmente a ese miedo casi obsesivo por las alturas que experimentan la mayor parte de los protagonistas de este corto. Con una cámara estática y la pantalla dividida, asistimos durante 16 minutos a los temores que sufren un grupo de personas que se enfrentan por primera vez a saltar a una piscina desde una altura de 10 metros. Este planteamiento técnico sencillo esconde, sin embargo, un acercamiento preciso y certero a los curiosos y extraños comportamientos que provoca el miedo. No hay entrevistas ni explicaciones, solo una mirada voyeur al sentimiento humano. 





Traffic stop (Kate Davis, 2017)
Q-Ball Productions

Ganador del Premio Especial del Jurado en el Festival DOC NYC, esta producción de HBO se centra en la historia de una mujer que vivió una experiencia singular con la policía. Detenida por un control de tráfico rutinario, los acontecimientos acabaron desembocando en un arresto dramático en el que ella fue la involuntaria protagonista. La directora Kate Davis y el productor David Heilbroner son dos veteranos cineastas de documentales que han recibido varias nominaciones a los premios Emmy. 



Las nominaciones a los Oscar se darán a conocer el 23 de enero.